sábado, 10 de julio de 2010

El niño danzador en la lluvia


Me emocionaba al verlo, su piel oscura, su sonrisa alegre, y de procedencia vecina, me encantaba la manera en que disfrutaba la lluvia, danzaba y danzaba parecía feliz. a pesar de su estómago vacío y sus pies desnudos de calzados, conocía el concreto con su piel a diferencia de mi, su diario vivir estancado en los semáforos, el rojo era su vía para ganar dinero, del rojo al verde había poco tiempo pero le bastaba, de repente su agradable danza se detuvo en el mismo instante en el que yo alardeaba de su alegría, el carro rojo deportivo  que caso sumiso hacia del niño lo baño de agua sucia con sus gomas, el niño se detuvo y bajo la cabeza, y el niño de piel oscura, de carencia de zapatos de mirada vaga ya no danzaba, su presencia quedo detrás del semáforo cuando cambio al verde, mientras yo lo compadecía detrás de los cristales negros goteados de la lluvia yo que nada tengo para dar, yo que no danzo en la lluvia por cuestiones de complejos, yo quien me enojo cuando golpean el vidrio para pedir limosnas, adoré por un momento la alegría de ese niño.
Me basta saber que quien conducía el carro rojo deportivo vivía en su mundo de riquezas, que tal vez nunca tuvo la intención de detener la alegría del niño, que tal vez sus pensamientos no dejan entrar ese tipo de personas a su vida, pero yo la espectadora lo veía con frialdad, con el mismo frío que traía la lluvia a su piel, y   yo que entre las dos vías navego, lloro de impotencia.



1 comentario:

  1. =\. Lindo escrito. Te invito al mio, que recién lo creé, a ver qué te parece. Luego irá cogiendo forma.

    http://supernova08.blogspot.com

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