Mi madre lo había pronosticado en la mañana o talvez lo predispuso y me hizo vulnerable, la mañana era sumamente gris el ambiente sin el sol me incomodaba un poco, ver las nubes tan cargadas no sólo era detestable sino también reflejaba mucho como me sentía.
Pero yo cargaba más que lluvia, cargaba rabia y ese ser estimulante y compulsivo que solo se obtiene en momentos como este capaz de realizar cualquier actividad que nunca se haría en su estado normal, no estaba incomoda con nadie, estaba incomoda conmigo por sentirme de esa manera, como afectaba en mi conciencia las actitudes de otros, como propias e inesperadas, convirtiéndome en el receptor y víctima de sus actos, de este lado se ve todo diferente decía mi mente anonadada de pequeñeces.
La batalla entre lo que sentía y lo que quería sentir se hacia más ardua, la verdad vacilaba en mis poros y mi expresión que mientras pasaban las horas empeoraba, mi mente no se libera de los pensamientos vanos ni se reemplazan, aun más si mi boca calla y permite.
Lo que no he entendido de las veces que así me siento, es porque razón se me enciende el deseo de convertirme en todo lo que no soy, como si fuera tan común como para que todo me cambie como le suele pasar a las personas, ¿Cuantas veces caeré y seguiré siendo la misma?, ¿Cuántas batallas he luchado contra lo que soy? Y NADA.
Más por la razón esencial de mi caso me pregunto una y otra vez ¿Quién me acompañará a disfrutar de la música que me encanta? A llenarse de mi voz emocionada de conocer las letras emotivas de Robbie Draco Rosa, a pertenecer a mis momentos importantes, no importa si es un acompañante silente, y tranquilo lo importante es que tenga el deseo de acompañar, de compartir risas, de mantenerme viva, pero por una razón o la otra a veces no importa solo el ¿porque? Sino lo que resulta de ello, “él” no ha contemplado mi emoción cuando canto frente a los escenarios que conosco, “él” mantiene mi corazon completo, pero, se ha perdido de mis vivencias y totalmente de acuerdo estoy que no todo lo puede vivir.
Al final vuelvo a donde siempre terminó, al mismo tonó donde empecé y soy quien más critica estas letras cobardes que se destinan a receptores que desconozco, aquellos que seguro están cansados de leer este tipo de mensajes tan poco contributivos, pero si mis dedos son culpables de este hecho, es porque no encuentro mejor forma de liberarme de lo que contengo.
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